Estimación: 300 € Óleo sobre lienzo. Firmado en el ángulo inferior izquierdo. Fecha: segunda mitad del siglo XX. Medidas: 50x60 cm.
Jordi Mercadé Farrés (1923-2005). Hijo del orfebre y pintor Jaume Mercadé Queralt se formó junto a su padre, aunque también frecuentó un tiempo las academias Tàrrega y Valls. Hacia 1945 formó parte del grupo La Campana de Sant Gervasi, y un año después realizó su primera exposición en la Sala Pictoria de Barcelona. En 1948, tras una nueva exposición y acabado de fundar junto a un grupo de artistas jóvenes el Salón de Octubre, se trasladó a París con una beca del gobierno francés, permaneciendo allí hasta 1954. En la ciudad del Sena celebró dos exposiciones; una en la galería San Placide en 1951 y la galería Cimaise en 1953. Tras su regreso a Barcelona mantuvo con cierta regularidad su actividad expositiva, dando también a conocer su obra en Madrid, Bilbao, St. Thomas (EE.UU), Palma de Mallorca, Grenoble, Reus, etc. Los albores de la pintura de “Jordi”, pues tal era su firma, conectan con las preocupaciones cézanianas y cubistas de la obra de Jaume Mercadé. Antes de su viaje a París, había realizado diversas obras abstractas, pinturas que se encuentran entre las primeras de este estilo realizadas por un artista catalán. En la Ville Lumière su obra evolucionó hacia un “miserabilismo” de temas patéticos, figuras descarnadas y agrias gamas de tonos oscuros. A partir de comienzos de la década de los años 60, el cariz pesimista y algo tétrico de sus lienzos abre paso a un colorido mucho más luminoso y espontáneo, sin perder por ello su apasionada dicción expresionista y el gusto por los contrastes de blanco y negro.
La forma de disponer la pasta en turbios brochazos, salpicaduras y raspados, valorando mucho la materia y las texturas, muestra cierta influencia de las corrientes informalistas, si bien el pintor no dejó ya de remitirse a asuntos y objetos reconocibles (bodegones, paisajes, payasos, figuras y animales). El propio artista bautizó con el nombre de “ocultacionismo” su técnica de amalgamar figuras y fondo en un fluido unitario de luz y de materia, cual si los cuerpos fueran translúcidos y se confundieran con la densa atmósfera que los envuelve. Se conservan obras suyas en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, en el Arte Moderno de Barcelona y en numerosas pinacotecas públicas y privadas de nuestro país y del extranjero.
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